Trucos del Viajero
Jet-lag
Disritmia circadiana (jet lag, descompensación horaria).
Los viajes a través de múltiples regiones horarias alteran el ritmo circadiano normal. Debido a que la luz del sol ajusta el reloj biológico, la exposición a la luz brillante del atardecer retrasa el momento normal del sueño, y la luz del amanecer avanza el reloj biológico (el momento de dormir es más temprano de lo normal).
Quienes estén sometidos a tratamientos que requieran la administración de medicación segun un horario, deben considerar la necesidad de modificarlos según prescripción facultativa para compensar la disritmia circadiana; así, puede ser necesario modificar la dosis y el momento de administración de insulina dependiendo del número de zonas horarias atravesadas, el tiempo de permanencia en cada destino, la alimentación y la actividad, por lo que se debe determinar el nivel de glucemia con frecuencia. Los regímenes pueden requerir modificación en función del tiempo ahorrado en lugar del tiempo local.
Las Maletas de tus Viajes
Pretendemos darte una lista general de todo lo que puedes necesitar en tus viajes. Por supuesto son utesilios y enseres que podrán ser diferentes según cada caso.
En General:
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Maleta, bolsa de viaje, bolas de documentación (cuanto más pequeñas mejor). -
Dinero en efectivo (Euro y divisas), Cheques de viaje, tarjetas de crédito, candados para las bolsas y maletas (no detendrá un robo pero sí lo entorpecerá).
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Linterna, pilas, pañuelos, chubasquero de viaje, teléfono móvil y su cargador (no sencargaremos de hablar con nuestra compañía para que nos den cobertura al país donde vayamos de viaje), gafas de vista y de sol ( y sus recambios), reloj despertador, kit de costura, y ropa adecuada para la zona del viaje (bañador, ropa de abrigo…).
Aseo e Higiene:
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Neceser, pasta dentrífica, cepillo de dientes, jabón, maquinilla de afeitar y loción, compresas, champú, gel, peine, protección solar y de labios, lentes de contacto y sus líquidos (llévatelos del país de origen mejor), tijeras (pero está prohibido llevarlo en el equipaje de mano), preservativos y anticonceptivos.
Documentación:
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Billetes de avión.
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Pasaporte y Visado.
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Certificado Internacional de vacunas. Permiso de conducir.
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Diccionario del idioma del país que vayas a visitar. -
Direcciones de interés que puedas utilizar o necesitar en tu viaje( embajadas, hospitales…).
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Seguro de viaje.
Fotografía:
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Cámara, carretes poniendo especial atención a la sensibilidad dependiendo del país (ASAS).
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Bolsa para su transporte.
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Memorias para cámaras digitales.
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Baterías de recambio o pilas.
Específico:
Zonas Tropicales:
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Ropa de manga larga y pantoles largos (ancha a ser posible).
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Gorro, sombrero o gorra.
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Una mosquitera portatil.
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Botas.
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Repelente de mosquitos.
Zonas Desérticas:
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Lo mismo que las tropicales añadiendo ropa de abrigo para las frías noches.
Zonas Frías:
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Guantes, gorro, bufanda, calcetines gruesos, botas de montaña.
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Forro polar, anorak térmico, jerséis, pantoles forrados.
Zonas de Costas:
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Bañador, Bermudas, Ropa de manga corta, clara y ligera ( a ser posible de fibras naturales).
Síndrome de la Clase Turista
El síndrome de la clase turista se produce entre aquellos viajeros que utilizan el avión en largos trayectos, esto es, de más de tres horas de duración. El problema viene ocasionado tanto por la reducción del espacio, como por la presión atmosferica a la que nos vemos sometidos. También pueden afectarnos factores que en principio podría parecer menos importantes, como el ruido de los motores, el ambiente cerrado, o encontrarnos en un entorno extraño.
Todos estos factores no tiene por que afectar a pasajeros sin problemas de salud, pero en ciertas ocasiones la disminución de la presión provoca una expansión de los gases que contiene nuestro cuerpo. Así mismo, la baja humedad que hay en los aviones puede producir una sequedad de las mucosas, que se hace más molesto en aquellos viajeros que usan lentillas.
Para evitar el “mal de la clase turista”, hay que comenzar a prevenir desde el día antes de nuestro viaje. Procurar no ingerir comidas pesadas o que produzcan gases, así como las bebidas alcohólicas o café, ya que son alimentos que pueden ayudar a la deshidratación.
Por otro lado está el evitar los trombos debidos a una estancia prolongada en una misma postura. Para ello hay ciertos “trucos” que nos permiten tener una mayor movilidad. Para empezar, no llevar con nosotros los bultos de mano. Guardarlos siempre en los compartimentos que las compañías aéreas ponen a nuestra disposición. De este modo ganaremos espacio para mover las piernas.
Durante el vuelo mover los dedos de los pies, los tobillos, e incluso levantarse durante unos segundos, siempre que las señales luminosas nos lo permitan. En cuanto al resto del cuerpo, podemos hacer movimientos con el cuello. Evitar todo aquello que nos presione, ya sea ropa ajustada, cinturones, ropa interior… etc, si no viajar con ropa que impida la transpiración.
Si se nota cualquier molestia, lo mejor es consultar con el personal de cabina, y ellos nos ayudarán a relajarnos y a evitar cualquier problema.
Miedo a Volar
Miedo a volar
Uno de los mayores impedimentos para viajar es el miedo que sufren una de cada seis personas a montar en un avión, a pesar de que este es el medio de transporte con menor incidentes. Este miedo a volar no puede considerarse un miedo racional a los riesgos que supone viajar en avión, si no más bien un miedo mental que no suele atenerse a explicaciones científicas ni estadísticas. La estadística dice que suelen ser personas con un nivel intelectual medio-alto, con cargos de responsabilidad en sus trabajos.
Esta situación puede producirse por varias razones. En primer lugar puede darse por la tensión que se produce antes de montar en el avión, con retrasos y problemas en puertas de embarques, de forma que cuando llega el pasajero ya se encuentra en un estado de tensión. También puede tratarse de personas estresadas durante su vida cotidiana, o miedos a los lugares cerrados, y que una vez en el avión salen a flote. El espacio en el que nos podemos mover dentro del avión, así como la poca visión del exterior, puede ocasionar una sensación de encierro que nos puede provocar síntomas de claustrofobia.
No ser capaces de ver la tierra desde nuestra altura puede ocasionar estados de pánico en pasajeros que necesitan referencias visuales.
Hay factores externos que también pueden ser la causa del miedo, como los movimientos bruscos que se producen a causa de las turbulencias.
El peor momento para estas personas es el del despegue, y las reacciones pueden ser de muchos tipos, igual puede mostrarse sudoroso e inquieto, con una gran tensión muscular y dificultades para respirar, como callado y taciturno. Es muy común el pasajero parlanchín que conversa sin parar para mitigar el miedo.
Para intentar paliar estos problemas se pueden acudir a cursos que organizan las compañías aéreas, como Iberia. En ellos se intentan averiguar el origen de los miedos y se intentan combatir con ejercicios mentales con ayuda de un psicólogo. También se usan simuladores de vuelo para que los pasajeros se acostumbren a los movimientos y situaciones propias de un viaje en avión.